domingo, 23 de julio de 2017

LA CULEBRILLA.


Después de tres años arrimado a la fachada utilicé el andamio, pinté la casa de rojo las bandas y salmón el resto. Desmonté el andamio, por si lo puedo vender. Cual trabajador de la caña de azúcar limpié la abundante vegetación surgida, y comencé a ejercitar la profesión que mejor se me da: destripaterrones. Estaba destripando uno en las proximidades de la cubeta color salmón, con cable de sujeción del tipo eléctrico, también color salmón, que utilicé para amarrar la cubeta con asombrosos nudos marineros en evitación de males mayores. El cable ya estaba casi sumergido en la maleza. Una pequeña culebra color salmón estaba haciéndole carantoñas, me agache para verla cerca, me miró y volvió a hacer sinuosos movimientos al cable. 
- Que mundo este, la gente está tan sola que se enrolla con lo primero que encuentra, pensé. 
Hice que no había visto nada y seguí destripando.
Acabo de revisar el cable, no se observan cambios en su estado. Sigue sólido.

José A. Mera, de la Protectora de animales y cables.